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— 116 — ¿No te animarás á trabajar con constancia, aunque muchas veces te parezca que tus esfuerzos son estéri- les? La constancia es la que ha de coronar tus trabajos. MEDITACIÓN DÉCIMATERCERA Conducta de Jesús para con el prójimo en su vida pública PreLvoro: Contempla á Jesús en el monte rodeado de los apóstoles y de una inmensa muchedumbre, sentado allí en tierra y conversando con la mayor afabilidad, hu- mildad y mansedumbre. Considera la humildad de Jesús. Escoge doce po- bres pescadores... hombres loscos. groseros, imper- tinentes... tan rudos que todo lo entienden al revés;— y Jesús nunca se incomoda... Si alguna vez los re- prende, ¡con qué mansedumbre lo hace! Adhuc et vos sine intellectu estis? (Matth. XV, 16)... Modice fidei, quare dubitasti? (Matth. XIV, 31 ).—Procede con ellos sin pretensión alguna: no parece sino que es igual y y casi inferior á ellos. Filius hominis non venit mi- nistrari, sed ministrare. Matth. XX, 28.) Lava y besa los pies 4 Pedro... al mismo Judas... ¡qué confusión para mí, tan soberbio y susceptible! ¡Qué sermones podía hacer tan elocuentes! ¡Qué alarde y ostentación de sabiduría! Pues emplea su habilidad en desbastar aquellas toscas inteligencias... les habla con la mayor sencillez: sine parabolis non loquebatur cis. (Matth. XII, 34). Recibe y abraza á los niños con muestras de singular complacencia, y no se desdeña de verse constantemente rodeado de gente pobre y sencilla. Al contrario, se diría que da ésta como la principal prueba de su misión divina.

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