BCCSAL000259-B-15000000000000
— 110 — es de Dios, no es verdadero tu celo, no va impulsado de una verdadera caridad. Siempre podría decirte con San Agustin: Qui hoc animo pascunt oves Christi ul suas velint esse non Christi. se convincuntur amare, non Christum; vel gloriandi, vel dominandi, vel acquirendi cupidilate, non obediendi, et subveniendi et Deo placendi charitate. Importa mucho que ponderes bien en esta medita- ción, sí tu celo se halla animado exclusivamente de esta caridad ó amor de Dios y de un ardiente deseo de que no se pierdan las almas; ó si, porel contrario, es impulsado más bien por una vana ostentación de tus talentos, por captar el aura popular, por granjear- te tu propia estimación, ú finalmente, si obras por emulación y envidia de tus compañeros en el oficio. Es tanta la importancia de esta rectitud de intención en el ejercicio de tu ministerio, que puede decirse es de vida 6 muerte este asunto para tí y para innume- rables almas. Si animado de un celo verdadero y de ese espíritu de caridad, te fatigas y sacrificas en tus ministerios, agradas sobremanera á Dios, te enrique- ces insensiblemente con un cúmulo de merecimien- tos, y ganarás más almas con una simple refiexión, que célebres predicadores con larga serie de sermo- nes muy adornados. Mas si, por el contrario, obras por vanidad, por emulación ó por otros míseros fines, pierdes miserablemente el mérito de tus fatigas, te expones á ser reprobado de Dios y serás causa motiva de la perdición de muchas almas. MEDITACIÓN UNDÉCIMA Del espiritu de oración de que debe estar animado el Misionero para hacer fruto en las almas PRELUDIO: Imagínate á Jesús que después de haberte
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz