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a. es ilegislable en la misma eleccion, puesto que la ley eterna se le presenta imperandole que la observe , y amenazandole con el castigo, si obrare contra sus prescripciones. Esto supuesto como una verdad inconcusa, y supuesto ademas que no hay acto externo que no sea dirigido por el pensamiento, y estando este sujeto 4 una legislacion, la conse- cuencia infalible que se deduce de ahi es, que no hay acto humano, interno 6 externo, que no sea legislable. Por consi- guiente, toda escuela que ensefie, que el hombre tiene derechos ilegislables , cifrandolos en la libertad irresponsable de accion, es una escuela irracional, enemiga de la ‘sociedad, enemi- ga de toda rectitud y justicia. Y en efecto, si se danal hombre derechos ilegislables, se le hace injusticiable delante de Dios, por no estar sujeto a su ley, éinjusticiable tambien en presen- cia de los hombres, y por lo mismo, con derecho 4 robar lo ageno, a asesinar, y 4 revolucionar, sin que haya autoridad que tenga derecho 4 contenerlo, La ilegislabilidad supone la inviolabilidad , y la inviolabilidad de un individuo entraia la impotencia moral de todos los demas para imponerle.— He ahi los iiltimos absurdos que se han publicado en la es- cuela del racionalismo. Se conceden derechos ilegislables a quien no puede existir, sino bajo el imperio, de una legislacion eterna é inmutable , lo que equivale a ensefar 4 los hombres que la legislacion de sus actos esta dentro de cada individuo; que ninguna ley puede venirle, de fuera,, y que ningun legis-, lador tiene derecho a imponerla. Ahora; pues, tinanse estas lecciones tedricas 4 las practicas que el mundo ha recibido, de norespetar Ja justicia del débil, y los derechos de la Iglesia caldlica , porque, en punto a fuerzas materiales, es una nu- lidad , y se vera qué conclusiones sacan los internacionalistas. Lo verémos. ligeramente en el ultimo punto de este razona- miento. Tomo I. 29
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