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—es— ~ manos Pontifices;y Jos muy notables que han leyado a cabo los reyes cristianisimos de Francia. {Cual es el principio de tan- to monumento erigido ala religion y a la piedad? No hay otro fuera del que hemos anotado: los buenos cristianos se condu- cian, segun lo habia ensefiado San Pablo en la posesion de Jas riquezas; las tenian como si no las tuviesen, y usaban de ellas como si no usasen ': eran poseedores, pero no se tenian sino por administradores de los bienes, para tomar para si lo nece- sario, y consagrar lo demas al dador de todo bien y a los indi- gentes. He ahi el origen de tanta grandeza anette y religiosa, como ha producido el cristianismo. Pero aparecié en la tierra el sotneninnes connie otra ilustracion enteramente opuesta a la que antes habian seguido los hombres, y la civilizacion tomé necesariamente otro rumbo, consistiendo este en abrir caminos anchurosos @ la sensualidad, y por consiguiente, sembrando en los hombres el ardor de po- seer mucho, para gozar mucho. Todo esto era diametralmen- te opuesto al espiritu del cristianismo.. San Pablo habia descri- to en pocas palabras la naturaleza y los efectos de esa civiliza- cion, diciendo: Los que quieren hacerse ricos, caen en tenta- cion y en lazo del diablo, yen muchos deseos initiles y perniciosos que anegan & los hombres en muerte y en perdi- cion ; porque la avaricia es raiz de todos los males *. E\ des- censo de una ciyilizacion a otra era la consecuencia, del des- censo del espiritu del cristianismo 4 otro que, no siéndolo, se empefiaba en Ilamarse cristiano. ‘Véase ese descenso: el espiritu del cristianismo es la humildad del entendimiento para creer cuanto Dios nos propone, y de. la voluntad, para observar lo que nos prescribe: Ja sustitucion 4 este, espiritu es la soberbia de la razon, que quiere medir los misterios divinos y abarcar- los para creerlos. Esta es, dice San Agustin °, la temeridad 4. 4, Corse. VI 34.0% Ay Tim. eo Viv. 9, 10. 7 Epist. 33. a

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