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— 402 — de la ley de Dios y de los preceptos de su Hijo , no prohibe a nadie la posesion de bienes terrenos; prohibe solamente que se ponga el COrazOR, £0: Tas riquezas y que : se empleen mal, pues asi como es licita la posesion, licito es tambien el uso de los bienes ; y como dice San Agustin ', «no condené el Sefior las posesiones , sino los males deseos, ni consiste la avaricia en ser, ;ri¢o,,.sino en desear serlo.» La adquisicion y la posesion de riquezas no es, por tanto, el fin del hombre civilizado por la ilusteacion del Evangeli : son estas el medio para pasar con ménos angustias la vida presente, refiriendo 4 Dios aun las mismas .comodidades licitas y honestas que proporcionan, y _Sipviéndose de ellas como de un medio seguro para lograr la - Nida, eterna, ora empledndolas en socorrer al indigente, ora contribuyendo,a, mantener con decoro y magnificencia el culto del Seior ; ora ayudando a construir templos suntuosos para él mismo,ora,, por fin,, hasta destinando una parte de ellas a erigir casas de beneficencia cristiana , .y eee lotinlenies: de ensefianza provechosos a todo el pueblo. _E| cristianismo planted en la tierra esta alien cuyos - snaiediihines prodigiosos en Ja Edad Media , como lo ates- tiguan. las basilicas , los orfanotrofios , los hogpitales, las univer- sidades,y los. colegios que fundé la piedad de los reyes y de Jos ricos hombres enseiados en la escuela de Jesucristo; y no han sido menores. estos resultados en los tres ultimos siglos entre los pueblos catdli cos , pues no ceden.en nada 4 los siglos pasados, como lo demuestran las imponentes caledrales, los hospitales, las universidades y otros, establecimientos de reli- gion-y de.beneficencia, que han levantado nuestros padres en Méjico ,.enel Peri, en Chile , en la India Oriental, en Napoles -y Sicilia, en.leos Paiges Bajos y en Holanda, y ,los.mas colo- salespinilanee que han construido ea Roma y.en , Italia los Ro- “ Serm. 42.de Verb, Dom, ———
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