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—33— | divinas no es mas que un concepto ideal, puramente ideal que la misma razon humana se forja? Con este principio de la teo- logia protestante transformada en racionalismo, no puede ha- ber ciencia, porque no hay verdad : no puede haber ni un sim- ple destello de ciencia, porque desaparece el objeto de ella, y se da ser y existencia a lo que es eterno é infinito, por las ope- raciones intelectuales de un ser limitado y transitorio, que aho- raes, y un instante despues ya no existe. Mayor absurdo no puede darse, pues se hace el Sér divino inferior a la criatura y dependiente de ella. No hay para qué pasar el tiempo en hablar ide este ultimo desvario, aque ha conducido 4 la humanidad la ciencia teold- légica del protestantismo: pero contrayéndonos al principio fundamental de este, que es el de haber convertido en opina- ble lo que es infaliblemente cierto é inconcuso, en virtud del libre examen que cada hombre puede hacer de las cosas divi- nas , tenemos que decir que la ciencia teolégica entre los adep- tos del protestantismo no es ciencia, sino negacion de la cien- cia. Demos caso, que se conservase en su seno lo que ellos lla- man articulos fundamentales, Dios uno en esencia y trino en personas , y Jesucristo Dios y hombre: pero Ja ciencia sagrada no presentara entre ellos sino un acervo de ruinas, desde el momento en que se niegue un solo dogma, aun el ultimo de todos, si pudiéramos decir que alguno de ellos fuera ultimo; porque de la negacion de este se va por consecuencias ineludi- r bles 4 negar, 4 destruir, los articulos que ellos Naman funda- mentales y el objeto de la misma ciencia teolégica que, segun Santo Tomas, es Dios y las cosas divinas. Hablemos someramente de dos dogmas, que !lamarémos ultimos, el de la virginidad perpétua de la Madre de Dios he- cho hombre, y el de la infalibilidad del Vicario de Cristo; y Jos llamarémos tltimos , comparando en la encarnacion del Hijo de Dios a la criatura con el Criador, pues en ese acto se concibe

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