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—_ i de esta razon, para decir en seguida con mirada de fuego ; con ademan enérgico, con fisonomia descompuestay ¢on voz de trueno, aplastemos al impostor , estrellemos al infame zy este impostor era el dulcisimo Jesis, el que es el camino, la ver- dad y la vida, la dicha de quien lo encuentra y lo ama, y la bienaventuranza de quien lo posee. ‘ ~Vasto campo se presenté desde entdnces a la ciencia saleak para atacar la verdad revelada siguiendo el camino marcado por el racionalismo; ya no hubo distincion de razas 6 de creencias para entrar en esa liga contra Dios , dandose la mano de amigos indistintamente el protestante, el judio y el mal catéli- co. Vino el hebreo Salvador, é intenté demostrar que el cristia- nismo no era sino una rama del gran arbol del judaismo,; una secta mosaica, que bajo las inspiraciones de un hombre, cir- cuncidado como todos los hijos de Abrahan, habia dado una nueva perfeccion 4 las costumbres, pero siendo sus secuaces antiguos y presentes el mismo pueblo de Moisés y de Aaron. Vino despues el protestante Straus, que redujo el cristianis- mo 4 una pura milologia: para él y para sus discipulos, Cris- to nunca habia existido en realidad, ni mas ni ménos que no habian existido los dioses de la mitologia pagana. Ese persona- ge fué una idea que se empefiaron en extender algunos galileos; y como era necesario engrandecerla, aguzaron sus entendi- mientosy fueron inventando embajadas celestiales , venidas de espiritus soberanos, una madre extraordinaria , lances azarosos, prodigios , portentos, maravillas, una muerte donde los mila- gros disputaron el terreno a Jas afrentas , y por fin una muerte, 4 la cual se siguié una resurreccion: La Alemania produjo sa- bios por este estilo; la Suiza los secunddé, y en las naciones catélicas pulularon estos mismos sabios carnales, que intenla- ron demoler el edificio del cristianismo , y 4 todos ellos debe la sociedad el estado fatal que hoy tiene, tocante a la ciencia divi- na de la revelacion. a

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