BCCPAM000539-2-02000000000000

— 223 — Iglesia ‘, no solo continuaron los escritores protestantes en su sistema de corromperlas , sino que muchos hombres del estado laical del catolicismo los imitaron. Espiritus fuertes se Ilamaron estos a si mismos que no ne- cesilaban, segun ellos, de guia para recorrer el vastisimo cam- po de la revelacion, ni de mas antorcha que su propia razon para penetrar hasta los secretos mas profundos de la sabiduria divina: a ellos no les arredraba ninguna dificultad, ni les im- ponia autoridad alguna. Con su sensualismo y su discurso te- nian bastante para saber el origen del mundo visible, la creacion del hombre, el conocimiento de los misterios , su conexion miutua, los principios de la religion, y la causa porque la tie- nen los pueblos. Para nada necesitaban tampoco la inspiracion agena, fuese de Dios por medio de su palabra, fuese del hom- bre por el adminiculo de la ensefianza oral, 6 de la historia, 6 de las tradiciones. Facil fué a estos espiritus alzados tejer en pocos afios una série de errores, que habian de producir muchas amarguras en la sociedad, pues no tenian mas que registrar los, pergaminos de los fildsofos paganos , donde estaba escrito cuanto ellos han ido reproduciendo. El mundo para éllos no era mas que una feliz casualidad de combinaciones que se hicieron fortuilamen- te, compuestas de fluidos con sdlidos , de opacos con trasparen- tes, de fuego, de agua, de tierra, de aire, de oxigenos, de hidrégenos y de mil y mil gases eléreos, carbdnicos, igneos, celestiales y terrestres. El drden admirable de los cielos y de las estaciones de la tierra tampoco les presentaban dificultad - alguna para su explicacion; todo era una casualidad, pues una vez que todo ello se formé sin inteligencia creatriz y conserva- dora, se puso todo en movimiento atraclivo que se conserva por si mismo, sin que nadie tenga que darle impulso. Ni tam- ‘ Concil. Trid. Sess. quarta.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz