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— 300 — confesarla con mayor razon respecto 4 la autoridad universal del Vicario ree es el no ape del reino de. sme ; ete iightsiay oh isiiesccontimeame:. «, Ll ao spieis El Vieario de Cristo ‘no es un monarca” stenbes single: de los reinos'catélicos , cuando se trata deasuntos de Iglesia, pues solo él ha recibido de Dios el precepto de gobernacla toda entera. Si se le considera’ como rey temporal dessus dominios, se concibe facilmente que existen entre él y los demas monarcas: cristianos , 6 infieles, 6 cismaticos , 6 hereges, 6 paganos ,..rela- ciones internacionales de la paridad mas perfecta para asuntos temporales ; pero tan pronto como se le mira como lugarteniente de Dios en la tierra, como monarca’y cabeza visible de la r li-. gion y de la Iglesia, ya no pueden concebirse relaciones inter-) nacionales' iguales entre él'y un monarca verdaderamente. cris- tiano en materias de religion, de dogma y de disciplina, por-. que el Vicario de Cristo es el rey,y el rey cristiano, el subdito; aquel es el padre, éste el hijo: aquel el maestro, éste el dis- cipulo; aquel e! director, éste el dirigido ; por consiguiente, el rey tendra siempre el estrictisimo deber de acalar sus disposicio~: nes, de recibir sus mandatos apostdlicos, de respelar. sus deci- siones, y de no poner obstaculo alguno al cumplimiento de sus) preceptos. Estas son las consecuencias inmediatas y legitimas del dogma catélico, de haber instituido Jesucristo4 San Pedro, y en su persona asus sucesores, cabeza visible de su Iglesia, y maestro, doctor y obispo universal de la misma. Este es. el verdadero criterio catdlico , y todo lo demas que sea contrario a ello , es heretical y cismatico, ora se enseiie claramente a esti- lo de luteranos y calvinistas , ora se’insinue con flee y anfi- bologias sofisticas a estilo de jansenistas. i n Los hechos vienen a confirmar nuestra tésis , pues se co- lumbra, al empezarse @ insinuar las nuevas doctrinas, que te- nian estas la tendencia de engafiar y alucinar a las majestades’ terrenas,° revistiéndolas: de oropeles: ficticios; y al fin se ha. ¢ pase ‘cicdanelicase aaa

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