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— 290— unidaa él; pero el alma, 4 su vez, necesita ser gobernada ; si ha de dirigir bien Jas acciones del cuerpo, laha de gobernar ella la razon divina, All est, pues, descrita la monarquia univer- sal del Vicario de Cristo: eg perenue, por cuanto durara en su ejercicio miéntras dure el mundo: es eternaen sus resultados, porque su gobierno tiene por objeto la conservacion de cuanto prescribe la razon divina, y el salyar las almas que han de du- rar elernamente. Toda alma ha de someterse a esta aptoridad universal, si ha de salvarse. Sin embargo, esta potestad , como hemos visto, tiene sus limites. Y, jcuales son estos? La misma razon eterna de Dios: es su Vicario, y por lo mismo, ha de representarlo conforme lo, exigen la justicia y la yerdad; Dios es yeraz y justo, y tiene que serlo tambien su Vicario: he abi los limites, de los cuales RO puede pasar, Pero de aqui otro limite que tiene el lugar- tenjente de Dios , que ni él mismo puede traspasar , ni nadie le puede obligar a retroceder de él, y es, el de la naluraleza desu autoridad, sobre el cual, un gran tedloga dice las siguientes palabras; «La jurisdiccion que ejerce el Soberano Pontifice, le ha sido dada por derecho diyino, y es de tal manera, que no puede limitarse , ni ser disminuida, ni aumentada, ni aun por consentimiento universal de toda la Iglesia, ni tampoco por vo- luntad del mismo Soberano Pontifice ‘.» ;Puede verse mas clara la limitacion, cual es la de no tener derechoa ceder ni una linea de Ja dignidad recibida de Dios? Pues de ahi se infie- re ¢iertamente cuanta razon ha tenido nuestro Santisimo Padre — el Papa Pio 1X. para condenar la doctrina errénea que dice, que nada obsta a que el Sumo Pontificado sea trasladado de Roma ¥ desu Obispo, por sentencia de un Concilio general, 6 por un hecho de todos los pueblos *, Nadie puede poner limites a la ‘ Suannz: Defensio Fid. Christian. lib. 3. cap. Ul. 2 Litter, Apostol. Ad Apostolicw, die 22. Aug. 1854.

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