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— 268.— hablado del deleite que causa en el alma la gracia de Dios; pero distaba tanto como el cielo dista de la tierra, de la doctrina de _ los jansenistas, como lo demuestran sus palabras, que vamos a poner aqui, y el argumento queél mismo se propone, resol- viéndolo con aquella sabiduria admirable de que estaba ador- nado. Comenta este santo doctor sguelian oes de Cristo: nadie puede venir 4 mi, sinolo tragere el Padre que me envié ‘, y dice asi: «No pienses que eres traido contra tu voluntad, porque el alma tambien es traida por el amor. Ni temas que los hombres que pesan las palabras y no entienden las cosas divinas, nos reprendan y nos digan: {cémo creo yo libremen- te, si soy traido? Y yo digo que es poco el decir que soy trai- do voluntariamente, y afiado que soy traido con propio placer. {Qué quiere decir ser traido con placer? Oye lo que dice Da- vid: Deléitate en el Sefor, y El te dara lo que le pidas de corazon. El que percibe lo dulce que es el pan celestial, sien- te placer en su corazon; y si un poeta dijo, que cada cual es llevado por su propio placer en las cosas exteriores, no signifi- “c6 por eso que el placer produjese necesidad ni coaccion: y {con cuanta mas razon podemos decir nosotros, que el hombre es traido a Cristo; el hombre que tiene su deleite en la ver- dad, se deleita en la bienaventuranza, se deleita en la justicia, se deleita en la posesion de la vida eterna, todo Jo cual se en- cuentra en Cristo y es el mismo Cristo?» Asi explica el Santo lo que es para el alma el deleite que siente cuando ha correspon- dido a la gracia divina, el mismo que siente, el hombre carita- tivo y benéfico en su corazon, cuando ha socorrido una gran necesidad, cuyo deleite no le obliga 4 que socorra otra, pues queda en toda libertad de hacerlo 6 no hacerlo, y aun de vol- verse avaro y de corazon duro é insensible 4 las miseriasdel * Joan. cap. VI. vy. 44,
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