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— 250 — er Afinidad el jansenismo con el protestantismo. Cuando San Pablo detia 4 los fieles de Corinto, que no tu- viesen commtinicacion con los malos, ni aun siquiera la de tomar junto con ellos la refeccion ‘, hablaba 4 la vez como hombre inspirado , y como filésofo profundo, que conoce lo que es el co- | razon humano. Sabia muy bien el Apdstol, que no hay cosa mas pegajosa que el error, y que para transmitirlo de unos en otros, nod hay medio mas oportuno que el trato familiar con los “ lo profesan. Y {no habia dé saber San Pablo lo que supie- u los filésofos paganos? En la carta que escribié & los ya ci- fieles , les dijo una sentencia admirable sobre los efectos afl producen las conversaciones familiares ; las conversaciones malas, dice, corrompen las buenas costumbres *. Pero esa sen- tencia , como afirma San Jerénimo, es un proverbio del filésofo Menandro, que dijo, inspirado por las luces de la razon, lo mismo que dijo el Apéstol , inspirado por el Espiritu Santo. El efecto mas inmediato del trato continuo con los hereges suele ser éste, el contagio; y esto fué lo que produjo el de- masiado manoseo de los errores del protestantismo, en muchos de los qué se pusieron en contacto intimo con los que lo profe- saban. Hemos visto qué género de escuelas introdujo aquel en la sociedad, y cuan diferentes eran estas, en la sustancia y en el método, de las que tenia la Iglesia catélica , fundadas por los Nazianzenos y los Basilios en Oriente , y por los Isidoros de Se- villa, los Bernardos, los Anselmos y los Aquinos en el Occi- dente. La distancia que separa entre si 4 estas escuelas , es ma- yor que la de los polos. 4, Cor, Cap. Vo Aa 4 OO, Cap. a Ve Om 2 ’ “ 3 spr Seabee

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