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p= primir al catolicismo, y tambien los apéstatas , que estan blas- femando ahora mismo al rededor de la roca de Pio 1X; pero éste triunfara, y sus sucesores reinaran, y reinaran con gloria en el principado sagrado de toda la Iglesia. Ahora, pues; cuanto acabamos de decir con referencia a ‘lo pasado, es del dominio de la historia; y quien no lo sepa, puede llamarse un misantropo en el reino de la literatura, un hombre que vive en medio de acontecimientos ruidosos, y ni los ve ni los oye. Por lo tanto, al ver que el protestantismo continua predicando lo mismo que cacareaba, hace ya tres si- ‘glos y medio, a pesar de la experiencia de lo contrario que se ha vislo en ese mismo periodo de tiempo, tiene uno que decir, que, en punto a ciencias sublimes, quedé en estado estaciona- rio, sin poder dar un paso mas hacia adelante. El protestan- lismo es una especie de viajero, que ha entrado en una ciudad arruinada, y no cucuentra paso para salir de entre los escom- bros y fragmentos diseminados en un area inmensa: si el pro~ testantismo ha adelantado algo en ese terreno, ha sido para cau- sar mayores ruinas , estableciendo en las doctrinas religiosas mayor degeneracion de la verdad, y en las sociales el gérmen de una disolucion, que ha de llegar mas pronto 6 mas tarde, y ha de cubrir el mundo de luto. Mas adelante tratarémos sobre esto , continuando por ahora la tarea de examinar la influencia temible, que tuvo muy poco tiempo despues de su primer desen- volvimiento, no precisamente en su propio seno, en los indi- viduos que se arrogaron el oficio de evangelizadores de sus malas doctrinas; sino en muchos alumnos del mismo clero de la Iglesia catdlica, quienes en su corazon aplaudieron a algunas de las mismas, y Jas fueron publicando, aunque sin la aridez repulsiva de Calvino , ni la rudeza contundente, y saunas ve- ces grosera y asquerosa, de Lutero.

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