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— 224 — a restablecer su imperio, y 4 iluminar al linaje humano que estaba sentado en sombras de muerte, puede decirse, que en suma, no hizo mas que dos cosas para dar a los entendimientos la ilustracion, y 4 Ja sociedad humana la civilizacion, y fueron estas: destruir esa multiplicidad absurda y plantear la unidad. Toda la doctrina de Jesucristo en el Evangelio se dirige a ese objeto; su deseo intimo es, que los hombres conozcan al Dios verdadero y a su Hijo enviado por él al mundo *. Toda la doc- trina que nos ensefia sera observada con piadosa exactitud y hasta con alegria, por los hombres, tan prontocomo conozcan esta verdad: de ahi ha de salir el amor de Dios y el de los hombres ~ entre si: de ahi el cumplimiento de lo que ensejian la ley y los profetas: dg ahi el respeto 4 la autoridad , el espiritu de sacri- ficio, el desprendimiento de los bienes terrenos, y la abnega- cion ; de ahi el que todos los hombres sepan que son hijos de un mismo Padre, que esta en los cielos: de ahi, por fin, la unidad mas completa de todos, no haciendo sino lo que les mande este Hijo, sometiéndose 4 quien él sefiale su represen- tante, y sujetando su entendimiento 4 la fe, y su voluntad a los mandatos divinos. Véanse en efecto, las consecuencias que trajo al mundo este conocimiento de la unidad de Dios, predicada por su propio Hijo, y anunciada despues por sus Apdéstoles en toda la tierra. Asi como un huracan desencadenado arranca de raiz los cedros que encuentra diseminados en los derrames de las allas cum- bres, asi fueron cayendo aquellas pluralidades heterogéneas y sin cohesion de tantos dioses como habia en la tierra. Presen- tabase el apdéstol predicando la unidad de Dios, la unidad de fe, la unidad de baulismo, y 4 su voz caian los idolos de Roina, los de Atenas, los de Menfis, los del Driida, los de todo pue- blo; y en su caida arrastraban la filosofia vana, la mitologia ‘ “Joan. cap. XVII. v. 3.
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