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+ 225—° ~ absurda, la distincion de razas, la politica barbara, el derecho de la fuerza, el despotismo del principe, y los delirios de una cosmogonia sin érden, formandose en seguida la unidad de ideas , la unidad de creencias , la unidad de cuerpo, la unidad de cabeza, la unidad de pensamientos , la unidad de accion, y la unidad de empresa, la unidad de la gran empresa que ex- presé Jesucristo, cuando dijo que una sola cosa era necesaria *, Y que su apéstol declaré con amplitud, cuando dijo: esto solo, que olvidando lo que queda atrds , y extendiéndome hacia lo que esta delante, prosigo segun el fin propuesto al premio de la soberana vocacion de Dios en Jesucristo *. He ahi la unidad establecida por Jesucristo , como principio, medio y fin de la ilustracion , de la civilizacion y de lafelicidad temporal y eterna del hombre como individuo, y de la sociedad como cuerpo. Y todo hombre desapasionado, que haya estudia- do la historia de la civilizacion moderna, tiene que confesar que esta ha venido hasta las generaciones presentes, caminan- do en grado ascendente ; pero nélase mas palpablemente este movimiento progresivo en los quince primeros siglos , los cua- les dun recorridos someramente, nos demuestran con toda evi dencia dos cosas : primera, que la civilizacion del mundo se debe exclusivamente a la Iglesia catélica, depositaria y custo - dio fiel de la doctrina de Jesucristo, y conservadora y propa- gadora de ella: segunda, que visto el progreso que fué ha- ciendo la civilizacion de siglo en siglo, esta hubiera llegado a su apogeo mas culminante, 4 no haberse atravesado en el cami- no que Hevaba algun valladar, queha intentado paralizar su movimiento, y la ha dado un sesgo destructor 6 corruptor de los mismos principios de ella. - Oigase la relacion sucinta de este progreso , y aparecera esta verdad tan clara como la luz del Mediodia. Al concluir él si- ‘Fue. cap. X! vo 42 2 Filipe cap. WL. v.13.) 14. Tomo I. 15

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