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ee Sér divino ha destinado 4 los brutos 4 cosas determinadas, de las cuales no pueden salir, como que su destino es un circulo ferreo del cual no pueden evadirse. La inteligencia no me: en aufomatas animados. Al contrario , el hombre elige sus alimentos, y sentado a una mesa cubierta de manjares , toma uno entre cinco, y eli- ge lo quele agrada: escoge lo que otro no quiere elegir: y para que se vea hasta dénde llega la fuerza de su poder elec- tivo, elige libremente la bebida que lo envenena, y el mismo tésigo para desprenderse de la vida, lo, que no hace, lo que no puede hacer el bruto. El hombre sin facultad para elegir no es capaz de ilustracion en el 6rden natural, ni de bondad 6 mal- dad en el moral; colocado en esa condicion, seria para con Dios un puro autémata. Si tuviese que ser bueno por coaccion, y sin accion propia y electiva, valdria en presencia de Dios lo que vale un buey en presencia del hombre: pues ese animal es bueno para arar , pero es porque el hombre le pone la coyunda, le echa el yugo, lo unce al arado, y lo maneja con la esteva. Eso seria el hombre, segun nos lo han descrito Lutero y sus secuaces. Pero pongamos las cosas en su lugar: con mas comedimien- to trata Dios al hombre, como dice el sabio *; al hablar el evangelista San Juan de la admirable economia que Dios tiene con el hombre , & quien da los auxilios para que sea hijo suyo adoptivo, dice estas palabras, en Jas cuales compendia los resultados de la encarnacion: 4 cuantos lo recibieron, les did poder para que se hagan hijos de Dios , creyendo en su nom™ bre *. En estas palabras esta explicada la dignacion divina, la - dignidad del hombre, y la sapientisima dispensacion de Dios en conservar y respetar siempre la libertad natural del hombre dada por él mismo , para que crea en él libremente, sin vio- ' Sap. cap. XIL. v. 48. * Joan. cap. Lv. 42,
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