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— 205— ta la vemos observada hasta los tiempos de Abelardo; pero al poco tiempo las heregias empezaron a variar en su objeto.in- mediato, y los heresiarcas no se contentaron con negar los dogmas que se les antojaba , sino que empezaban su rebelion por negar la autoridad de la Iglesia, y sobre todo la del Romano Pontifice. iy afi - Como se echa de ver con facilidad , estas heregias llevaban una tendencia manifiesta y otra implicita ; una vez negada la autoridad divina de la Iglesia visible, y de su cabeza tambien visible, lo que era el objeto inmediato de esas heregias , se des- cubria la tendencia indirecta 4 negar la autoridad politica y civil de los soberanos; pues negada la autoridad de aquel a quien el Hijo de Dios dijo clara y expresamente, que su fe no faltaria jamas , que confirmase a sus hermanos, y apacentase a todo su rebaio, a todas sus ovejas, a todos sus corderos, era consiguiente que se habia de negar la autoridad de los princi- pes seculares, quienes, si bien ejercen autoridad, porque Dios se la da, pero no han sido nombrados reyes y principes inme- diatamente por Dios, sino en virtud de leyes del derecho pu- blico , 6 por las de conquista, 6 por las de sucesion keredita- ria. Estas heregias tenian por lo mismo la propiedad innala de no poderse publicar, sin sembrar en el pueblo el descontento, la suspicacia, el deseo de sacudir el yugo de la autoridad tomporal, y el gérmen de la rebelion, y sin inspirarle ideas er- réneas, que alacaban la sociedad misma, cuales son las del co- munismo, las del derecho de los pueblos sobre sus soberanos para reformarlos y aun para deponerlos , las de la licitud de toda rebelion, y las de ilicitud de posesion de bienes tempo- rales en ciertas personas de la sociedad... Todo esto se ensefaba en mil trescientos veinte , ora por unos falsos espiritualistas, que hasta al mismo Cristo negaban el derecho de poseer bienes, ora por los fanaticos que los si- guieron. El comunismo de bienes y hasta de las mugeres, era =

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