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— 206— ensefiado como fundado en la caridad , a lo que se agregaba el afirmar, que la Iglesia Romana habia perdido la fe, y que esta estaba en solo los espirituales verdaderos, asi como estaba en ellos todo el poder det Papa y de jos Obispes y del clero, por ser ellos, decian los fanaticos , los que vivian como los Apdésto- les ‘. Habia entonces como latente un fuego de rebelion contra la autoridad de la Iglesia , el cual iba brotandoen diferentes par- tes; Arnaldo de Villanueva, médico de Catalufia, se burlaba de las fundaciones de misasy de beneficios, y despreciaba el sacrifi- cio del altar. Lo mismo haeia Lolardo en Alemania, Austria y _ Bohemia, afiadiendo el desprecio de todos los sacramentos: y atin avanzaron mas Marsilio de Padua y Juan Sanduno, que negaron toda gerarquia entre los ministros de la Iglesia, y 4 esta la facultad de poseer bienes , y sujetaban a la potestad se- cular la eleecion de los ministros det santuario *. Poco tiempo — despues, es decir, enel afio de mil trescientos setenta y seis, Wiclef !tena de tumultos la Inglaterra , sembrando errores.con- tra la fe y la autoridad de la Iglesia y de los principes; y ayu- dadode otro sacerdote tan malo como él, y de los lolardos:, gen- te del vulgo, quienes ensefiaban, que tenian autoridad dada por Cristo de predicar sin licencia del Papa 6 de los Obispos, levanta las turbas, y estas en numero de doscientos mil. hom- bres marchan @ Léndres, asesinan al arzobispo de Gantorberi y al gran prior del érden de Caballeros de Rodas , llevando sus cabezas en’ picas, presentandose amenazadores al rey , y pi- diéndole libertades y franquicias. _ Aparece claramente, que pululaban yacenténcesalgunas hte regias que, andando: los: tiempos’, habian de dar los mas fu- nestos resultados para: la sociedad. Se atacabam los institutos monasticos, diciéndose que el‘ celibato'y la virginidad: no eran ' Navan. Avex. Seoul! 13." y 44." a. 2. » [d. ibid! art) 12!

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