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=i? = verémos que entonces, se corrian leguas, para ir 4 escuchar las leeciones de los sabios , como hoy dia se corre para ir & escu-— char a una cantatriz, 6 4 oir 4 unajbellatragica, Véase si los monjes, tan poco conocidos por los filésofos modernos, _y tan mal descritos. por los historiadores bufones del siglo pasado, eran amantes, 6 no, de las ciencias filoséficas, Los grandes argumentos.de San Anselmo para. demostrar, la exis- tencia de Dios por la contemplacion de Jas perfocciones de las criaturas, y por el.exdmen metafisico de la naturaleza del bien, y por lo que entrafia el ideal verdadero de lo bello y sublime, se deben 4 las instancias de los monjes de Bec: fueron estos los que rogaron 4 su maestro, que puesto que sabian,Jacerteza infalible de los misterios divinos por medio de la revelacion y de la autoridad infalible de la Iglesia, emplease los argumen- tos del raciocinio humano, para descubrir la admirable armonia de la razon misma con la fe, el lazo, sagrado que tienen los dogmas entre si, y sobre todo que les demostrase la existencia de la Divinidad por medio del puro raciocinio humano. Me.ro- garon, dice,el mismo San, Anselmo, que no demostrase nada por medio de las Escrituras santas, sino que, en cuanto trata- se de establecer, me valiese de una forma facil , de argumentos al alcance de la generalidad, y' de una discusion sencilla, probandolo, todo con ayuda de la razon rigorosa y necesaria,y con la evidencia de ‘la ended ‘.» Esto eran los monjes en.el - siglo undécimo. a A iqué, dirémos del afan con n que se iba a oir a los que.rae : collaban por su dialéctica y el arte oratoria? No sabemos que ' en esta época, que tanto se precia de su apego al saber, se haga 1 lo que-enténces.se hacia. En las grandes disputas que media- ron entre San Bernardo y Abelardo, iban los pueblos en masa aoir a los sia no bastando los albergues thier ' SoAnsel, Prefat. ad Monolog.
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