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. pos || a que aquel ofrecerfa al fin de su vida; pero, 4 los pocos dias de haber nacido, no solo fué instruida en lo que sucederia 4 su Hijo, sino tambien hecha sabedora de las angustias, que como espada cruel atravesarian su corazon. (1) Desde entonces, si vamos a buscar en esta Virgen el corazon de Madre, apenas. hallamoos sino -espinas, elayos, hiel y vina- gre, tormentos y_ craz; el corazon, de amor se ha conver- tido en corazon de dolor. (2). Era el corazon de Marfa de una sensibilidad infinita- mente. mas esquisita y fina, que la de. todas las. criaturas racionales, sin dejar de ser esta sensibilidad semejante 4 la nirestra; y asi como nosotros al dar una mirada al ob- jeto amado que poseemos, y. que sabemos infaliblemente que hemos de perder, apenas . podemos gozar del bien pre- sente por acibarar nuestro animo el mal futuro, del mismo modo el corazon de la Virgen, apenas podia entregarse& las dulzuras del amor de su Hijo, porque tenia atravesada la espada de la muerte dc este mismo Hijo, y era su estado como el de una victima, 4 la cual se la introduce un cuchillo sutil, ra que vays la sangre saliendo gota 4 gota, y no at lecirse que vive, pues est’ muriéndose, ni que muere, ee siempre tiene vida. (3) ;Qué sacrificio tan continuo ) pa- a el corazon de Maria! Rts sus castisimos pechos 4 niilo tierno para alimentarlo y apenas podia contener lagrimas, acordandose que un dia debia de Hegar en que aquellos labios se habian de aplicar 4 una esponja empa- pada en hiel y vinagre: lo fajaba en pafiales, y pensaba en (1) ‘Tues. cap. 2. v: 85. (2). Div. Bonavent. de Planet. Virgin. cap. 4. (8) Moriebatur vivens, vivebat moriens: nee mori poterat, quia vivens mortua erat. Div. Bern. de Lament. Virginis. 13
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