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seno de su yirginal aie aaiincecs. toda la humanidad. Porque de esta santificacion dependian todas las gracias ac- analet y habituales, que habian de descender sobre las al- as, para que se. excitasen 4 amar 4 Dios, ¥ entrasen ensu a y amistad; y toda vez, que Maria consiente en que el Espiritu ‘Santo fecunde su casto seno, abre el camino 4 la santificacion de todas las almas, y obtiene,-en cierto mode, una jurisdiccion sobre toda procesion temporal del mismo Espiritu divino: de tal manera, que no se _obtenga gracia alguna en el mundo, que no sea dispensada por Maria. (1) El corazon de Maria se conyirtié en un precioso armario, de donde saliesen, segun el beneplacito de la depositaria, la gracia que conyierte al pecador y lo santifica, la que sostiene al justo y lo corrobora, y la que nos da la perseve- rancia final y la corona. Ella e3 quien las mide, quien las pesa y quien las reparte 4 quien quiere y como quiere; porque, como esposa del Espiritu Santo entra 4 la parte de sus tesoros y riquezas,y hace donacion de ellas con pleno dominio. ;Ah! Estos resultados exceden toda com- prension humana; y por lo tanto el amor del corazon de Maria que los ha producido, es un arcano, aun para los dngeles. Comparemos, entre tanto, nuestra conducta h4cia el es- poso de las almas con la del corazon de Maria, y conocere- mos cual es la causa de nuestra frialdad en el amor de Dios. Maria, despues de haber recibido en su alma al Es- piritu santo, no solo le fué fidelisima en sa ternura, sino ac- tivisima en cooperar 4 estrechar mas y mas entre ella}y su amado los lazos de amor. Mas nosotros hemos vivido siem- (1). Atempore, quo Virgo Mater concepit. in utero Verbum Dei, quamdam, ut ité dicam, jurivdictionem obtinuit in omni apiias Bagot processione temporali. Diy. Bern. Sen. Ser. 61 de Nat.

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