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mrqepicn pre én una triste ‘alternativa, dividiendo nuestro corazon entre Dios, 4 quien creemods amar, aunque no guardamos” Sus mandamientos, y entre el mundo, cuyas vanidades nos deleitan. ;Ah! En esta alternativa no podemos llegar 4 la hora de rile muerte, sin ayenturar aqtella inefabla union con Dios, & que hemos sido predestinados en la san- gre del Cordero ‘inmaculado y cuya, ‘prenda hemos tenido en el bautismo. eee por tanto & ee aes una que debemos al esposo celestial. MAXIMAS. Es el Espiritu Santo fuente de aguas vivas, fuego, cari- dad. Si alguno lo tiene, necesariamente ha de estar limpio de toda mancha y encendido en amor divino. Podré haber en el corazon, donde habita el Espiritu Santo, la escoria de los afectos terrenos, y la herrumbre del amor del mundo? No; porque Dios es un fuego santo, que consume y devora cuanto no sea conforme 4 su santidad infinita. (1) AFECTOS. O corazon de Maria, donde hebité Dios como el Criador en el mundo, el emperador en su reino, el pontifice en su templo, el padre de familia en su casa y el esposo en su télamo: ti eres el altar sacratisimo, en que ardié sin cesar (1) Denteronom, cap. 4. v. 24.

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