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— 279 — ;O0 omnipotencia de Jesucristo! Habia asegurado & sus perseguidores que habia de dar su vida por su propia voluntad, y que la habia de volver 4 tomar por su propia virtud: 1 y no quiso separarse de sus amigos sin darles una demostracion de esta verdad. Porque pocas horas despues su preciosa sangre se ha- bia de separar toda del cuerpo 4 fuerza de azotes, y de espinas, y de clayos: pero antes que los sayones con sus martillazos y el soldado con su lanzada con- sumasen su obra de crueldad, quiso Jesus que su san- gre se separase de su cuerpo de un modo mistico y admirable, sin que interviniese el furor del verdugo, ni lo tocasen las manos de los impios, y que este por- tento se renovase tambien misticamente dia por dia hasta que é1 yuelva al fin del mundo. : ;O milagros! :O poder del Salvador! Esté sentado con sus discipu- os, y ya ha corrido misteriosamente aquella sangre que va 4 salvar al mundo: mas jdénde estén los azo- tes? ;dénde los clavos? ;dénde la cruz? ;dénde la lan- za? ;Ah! en la voluntad y en el amor de Jesucristo. Hablé él, y lo quiso, y esto bast6; asi como basté su voluntad y su mandato para que se hiciesen los cie- los y la tierra, asi fué bastante su poder y su amor para que se representase el sacrificio de la cruz, an- tes que sus enemigos lo clayasen en ella, porque él era altar, sacerdote, victima, y fuego de infinita ca- ridad. O Jesus mio, yo no puedo pensar en este he- — roismo de yuestro amor, sin amaros } sin desearos, diciendo con el Profeta: de ti tuvo sed mi alma. ;De cudntas y cudn diversas maneras te apetece mi cuer- pols . 2 Joan. cap. 10. v. 18.-3 1 Cor. cap. 11. v. 26.-* Ps. 62. y. 2.

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