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— 263 — PUNTO SEGUNDO. Desde el principio del mundo manifesté el Sefior cuanto se complacia en los dones que los varones justos le ofrecian con corazon sincero: y como es pa- dre de los hombres, quiso que estos se condujesen para con él como lo hacen los hijos reconocidos, & quienes el padre ha dado cuanto tienen, y de los cuales desea recibir una espresion de carifio, aunque nada necesite de ellos. La dignacion de Dios en com- placerse en nuestros dones y aceptarlos no puede ponderarse dignamente: porque los presentes mittuos son entre los hombres no solo la manifestacion del afecto del corazon, sino los lazos con que se va es- trechando cada vez mas la amistad racional: ni el mismo Dios ha atraido 4 si de otro modo 4 los hom- bres: pues lo confiesa por un profeta diciendo, que atraeria 4 su pueblo con cuerdas de Adan, con lazos de earidad.\ Ks por lo mismo nna ley imperiosa de la naturaleza que nosotros que somos hijos de Dios, y ee recibido de él euanto tenemos, le retornemos ‘on amor lo mismo que él nos ha dado, para que viendo él que le somos agradecidos, continte mirdn- donos con amor. Por otro parte lo quiere Dios asi, y esta dignacion pone el colmo 4 las bondades divinas: y elno complacer 4 este padre amoroso, seria para nosotros la mayor ingratitud y mucho mas sabiendo que el mismo ha ordenado, que nadie se acerque 4 su presencia sin llevarle algun donativo en sus ma- nos. & {Quién podr4 explicar la amistad y familiaridad 1 Ose. cap. 11. v, 5.—? Exod. cap. 23. v. 5. 17 | |

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