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— 253 — el momento mismo de haber tomado posesion de ellas. ;Ah! jpodran estas cosas deleznables hacer fe- liz al que suspira por las inmutables? . Considera entre tanto alma cristiana, qué gracias debes dar 4 Dios, padre de misericordias, por ha- ber enviado al mundo 4 su amado Hijo, para que en su posesion satisficieses todos tus deseos, y fueses feliz en la posesion de este bien verdadero, pues es inmutable. Es él el mas hermoso entre los hijos de los hombres, 1 cuya belleza increada es siempre la mis- - ma, por ser engendrado eternamente por el Padre, ¥ Dios de Dios: es infinitamente sabio, porque es res- plandor de la eterna luz, ? omnipotente que con so- lo su querer crié los cielos y la tierra, inmutable en su naturaleza, inmenso, indefectible, y sobre todo benigno y misericordioso, como lo prueba al darsete todo entero en la tierra, despues de haberte asegu- rado que sin velo y & cara descubierta sera todo tu- yo en el cielo. El vive en si mismo, obra con una in- cesante actividad, y ama con un afecto intenso, sin que se disminuya en su ser, ni decaiga en su poder, ni se resfrie en su amor, porque Cristo es ayer, y hoy: “S= él mismo tambien por los siglos de los siglos. s ;O bon- | dad! ;O catidad! Todo esto tiene el hombre en la Eucaristia. ;Quién podr& considerarlo con atencion sin abrasarse enteramente en amor de Dios, y ele- varse hasta el cielo? ;Quién meditar4 su propia ba- jeza, y al ver 4 este Dios amantisimo que viene & acerlo feliz en su posesion, no se bafiaré en ligri- mas como en otro tiempo San Pedro, diciéndole; Se- ior, perdéname que soy un hombre pecador? + 2 Psalm. 44. v. 3.—* Sap. cap. 7. y. 26.—* Hebr. cap, 13. v. 8.—4 Luc. cap. 5. v. 8.
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