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— 252 — “Jor?” : Desprecia ye todo lo terreno, pues posees 4 Dios, y sabes infaliblemente que el Seftor tiene, de donde pueda darte cosas mucho mayores que estas, que ves. * Asi serf, 6 Jesus de mi corazon, gloria mia, riqueza mia, y mi todo. zQuién, 6 Dios, es semejante4 ti? Has multiplicado tu magnificencia, y vuelto 4 mi, me has consolado.s Yo quiero estar contigo, 6 amor de mi alma: pero soy pobre y miserable: traeme, en pos de ti correremos al olor de tus ungiientos. « PUNTO SEGUNDO. Si ponemos en parangon con Dios todas las cria- turas, no podremos darlas otro nombre mas que el de polvo y nada: porque todo el mundo es delante de é1_ como un pequefio grano de balanza y como una gota de rocio de la matiana, que desciende d la tierra; s mas, si consideramos la naturaleza de estas mismas criaturas, apenas podremos decir que su posesion sea un bien, porque tienen la propiedad esencial de no durar siempre en el mismo estado. El hombre es lo mas precioso que hay entre las cosas visibles, y tiene la desvyentaja de ser como las aguas de un rio, que asan una vez, y no se yuelyen ge mas: ¢ los cie- os 4& pesar de ser incorruptibles, han de perecer, y se envejecerdn como un vestido: 7 las cosas, que mas nos encantan, no sirven mas que para abrevarnos de amargura, pues despues de haberlas deseado con an- siedad, las tenemos que ceder 4 la muerte, quiz4s en 1 Div. Prosper. Lib. 2. de Vit. contemplat. cap. 3.—? 2 Para- lip. cap. 25. ¥. 9.— ® Ps. 70. v. 19. 21.—* Cant. cap. 1. v. 3. — § Sap. cap. 11. v. 23.—® 2. Reg. cap. 14. v. 14.—7 Psalm. 101. vy. 27.
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