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— 251 — en la Eucaristia? No es una partecita de sabiduria, de bondad, de perfeccion y de hermosura lo que te- nemos en él, mas la sabiduria eterna, la bondad in- finita, la perfeccion suma, y la hermosura increada. ‘O bondad incomprensible de Dios! ;O caridad inefa- ble de Cristo! Sabia este rey amoroso que nuestro corazon estaria suspirando sin cesar por descansar en un objeto que lo hiciese feliz, por habernos criado él mismo para que lo seamos: y no quiso esperar 4 entregdrsenos en la patria con toda claridad, pues se nos da antes en el destierro encubierto bajo un velo acomodado 4 nuestra naturaleza, para que teniendo eon é] todas las cosas, nos gloriemos en nuestra di- cha, y descansemos en él. Y asies en verdad; si apetecemos riquezas, Jesus es quien ha criado los cielos y la tierra y cuanto hay en ellos: si deseamos adquirir sabiduria, Jesus es el Verbo divino, la sabiduria increada: si nos encanta la hermosura, Jesus es tan hermoso, que tiene esté- ticos 4 los Angeles y santos en el cielo, los cuales no hacen mas que mirarlo *, alabarlo: si queremos hon- ras y ensalzamientos, Jesus es el rey de los cielos, que ahora se nos da con su gracia, nos honra con su amistad, nos distingue con su amor, nos hermosea con sus insignias, nos alimenta con su cuerpo, nos corrobora con su sangre, y despues ha de poner sobre nuestros hombros el manto de parpura, y en nues- trar sienes la diadema, para que reinemos con él por los siglos de los siglos. ;O alma cristiana, japetece- ras ya bienes caducos, “cuando los que los desean, no “los buscan sin trabajos, no los hallan sin dificulta- “des, no los guardan sin zozobra, no los poseen sin “complacencia nociva, ni los abandonan sin do-
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