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ens RE cs iso huir del tumulto de los espectéculos vanos, y vi- -vir de continuo dentro del corazon de Jesus. PUNTO SEGUNDO. Es el gozo del espiritu de una naturaleza tan ce- lestial, que no se puede comparar con nada de las cosas sensibles: asi es que, “cuando el apéstol pres- “eribe que nos alegremos siempre en el Sefior, man- “da que no entre en este gozo cosa alguna carnal 6 “secular, 6 vana, sino que todo nuestro dnimo esté “Jleno de verdad y sabiduria del ciélo.”’; Porque como ensefia él] mismo: el reino de Dios no es comida, ni bebida, sino justicia, y paz y gozo en el Espiritu Santo. . Los efectos por consiguiente, que este gozo produce, no se parecen en nada 4 las otras cosas de que nos alegramos: son estas desde luego volubles, “ni nos causan um gozo que baste 4 destruir los sin- “sabores que otras cosas del mundo nos ocasionan: “mas el que solo tiene su gozo en el Seiior, es tan “estable su alegria, y permanece tan inmoble en ella, “que no hay objeto alguno, que lo conturbe, ni ten- “ga fuerza para arrancarle la dicha que lo embria— “ga,” $ {Quién podré pues explicar qué gozo tan soberano se ha de apoderar del corazon, que tiene la dicha de aposentar en si 4 Jesucristo? El santo rey David no veia mas que una sombra de la Eucaristia en el arca santa: y con todo, invitaba 4 los mismos montes y collados 4 que diesen saltos de alegria, cuando i se esta por sus cercanias: , y tan pronto como llegé el caso de trasladarla al taberndculo de Sion, convo- 1 Div. Bern. in serm. de gradib. Spirit. — 7 Rom. cap. 14. ¥. 17.— Div. Chrisost. Hom. 18. ad. Pop.—‘ Salm. 97. v. 8. .
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