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— 229 — les en la Eucaristia, viene 4 ellos como Dios, dicién- ~ Jes aquellas palabras suavisimas: estad en mi, y yo en vosotros. 1 ;Ah! Y no las dice él solo, sino tambien su Padre, ‘pués é] esté en su Padre y el Padre esta en él. 2 ;O gran Dios! Apenas el alma fiel se ha unido con Jesucristo en la Eucaristia, se cumple aque! por- tento, del cual é] mismo dijo 4 sus discipulos estas palabras: vosotros conocereis gue yo estoy en mi Ladre, y vosotros en mi, y yo en vosotros. 8 Considera por tanto, que no recibiste dentro de ti *® ménos de lo que ven los Angeles en el cielo, sin ha- : ber mas diferencia en cuanto al objeto recibido, que la de verlo los santos en el cielo cara 4 cara, y po- seerlo sin poderlo perder, y la de eontemplarlo ta con los ojos de la fe, y no estar cierto de si aun po- drés tener la desgracia de perder la caridad por el pecado: mas entre tanto es tuyo el Hijo de Dios, que es lo corona de los santos, el gozo del cielo, el rey de la gloria, la luz de la eternidad. ;Ah! ;Podrfs en ese caso apetecer otra biendventuranza? Si no eres enteramente feliz poseyendo al que es la felicidad ~ suma, es evidente que no hay entre ti y el Sefior aquella union que él mismo exige de nosotros: porque Jesucristo se une con nosotros por la gracia como la vid con el sarmiento, y nosotros nos hemos de unir con él como el sarmiento con la vid: y asi como este no lle- va fruto, si no permanece en contacto con la sdvia de | la cepa, asi nosotros si no estamos unidos con Jesu- r cristo en caridad perfecta, no podemos recibir el jugo de sus virtudes. T'odo el fruto de nuestra union con a Jesucristo es para nosotros, pues la cepa vive sin el ‘ J Joan. cap. 15. v. 4.—? Ibid. cap. 14. v. 11.—* Joan. cap. ; 14, v. 20. i bs ssid ree seg a fairs wiser eS hy

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