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<a I que seamos salvos en la vida de su Hijo, por quien recibido la reconciliacion. ' Porque él es, — por la efusion de su sangre nos merecié la predesti- nacion 4 la gracia y 4 la gloria, la justificacion de ~ los pecados, la perseverancia en el bien obrar, y la resurreccion venidera: y ademas nos gané innumera- bles gracias actuales, que élnos dé en el tiempo oportuno, para que con ellas vayamos dia por dia fortificando mas y mas este vaso de barro en que vi- vimos, 4 fin de que la alteza sea de la virtud de Dios, y n6 de nosotros. * Te has detenido alguna vez, alma cristiana, 4 con- tar las gracias que Dios te ha dispensado? Es grande la gracia de haberte sacado de la nada: es mayor la deblebuste dado la existencia en el seno de su Igle- sia, donde el hombre es regenerado con las aguas del bautismo: pero, jcémo Ilamaremos la gracia de dar- senos Jesucristo en la Eucaristia, viniendo 4 nosotros con su cuerpo, su alma, y su divinidad? Era una simple figura lo que poseian los israelitas en el pro- piciatorio, desde donde Dios daba sus ordéculos: y con todo eso dijo Moisés al pueblo, que no habia en el mundo una nacion tan favorecida como la suya, porque-tenia 4 Dios presente 4 todos.sus ruegos. * Qué a es esta por tanto en la cual Jesucristo, ios de Dios, luz de luz, forma del pecho de — lo-recibe un propiciatorio, donde mora para darle todas las gracias que quiera pedirle, que por gran- des que sean, serén insignificantes al lado de esta? jAb! ;Qué vale la gracia de herir los riscos, para que den agua, « la de tocar los mares para suspender 2 Rom. cap. 5. v. 10 —* 2. Cor. cap. 4. v. 7.—% Deut. cap. 4. v. 7—4 Num. cap. 20. v. 11. , 3

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