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=~; 0G ow do, é infeliz delante de Dios, por mas que se le vea brillar en el mundo por sus talentos y. riquezas, y aunque extendiera su imperio sobre toda la tierra. jQué efectos tan admirables produce en nosotros la gracia! Con ella agradamos 4 Dios, hollamos la va- nidad del mundo, dominamos los vicios de la carne, despreciamos sus alhagos, resistimos con fuerza al demonio, y marchando con vigor y swan por el ca- mino de la virtud, nos elevamos sobre las cosas visi- bles, suspiramos por las celestiales, y en medio de los trabajos de esta vida caduca y afanosa, redundan nuestros corazones de alegria, y son felices en las dulzuras de una paz inalterable. Bien podrén aban- donarnos los amigos y perseguirnos los enemigos, multiplicarse los obstaculos, instar los peligros, apre- miarnos las adversidades, y salirnos 4 nuestro encuen- tro los males: si estamos en gracia de Dios, y confia- mosen ella, y apelamos & su fuerza, nada debe espantarnos; pues lo podemos todo en Dios que nos conforta. 1 Mas ;Oh hombres miserables! asi como nacemos_ desnudos en el. cuerpo, asi tambien venimos desnu- dos en el alma, y destituidos de toda fuerza para amar 4 Dios: pues siendo concebidos en pecado y viniendo al mundo en él, viviriamos envueltos en la ‘culpa toda la vida, y pasariamos con ella 4 la eterni- dad, si Dios no tuviera la dignacion misericordiosa de darnos su gracia para purificarnos del pecado, y para continuar en su amistad, y perseverar en. ella. Contempla pues, cudnta es la bondad de Dios, el cual, siendo nosotros sus enemigos, nos reconcilid consiga, 4 Fhilip. cap. eap. 4. y. 13. o - oy
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