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—_ 1 con sacarnos 4 todos dela muerte del pecado y dar- nos la vida, sino que nos preparé la nutricion de ella, _ déndonos 4 comer su propio cuerpo y 4 beber su misma sangre. Asi es, que cuando por medio de la predicacion empezaba 4 preparar los corazones 4 que deseasen gustar de este manjar celestial, decia en alta voz: yo soy el pan vivo que bajé del cielo: si al- guno comiere de este pan, vivird para siempre: 1 yo soy el pan de la vida, para que el que comiere de él, no muera, * jO sabiduria y bondad inefable de Dios, admirable — en el medio que entre para darnos la vida de la gracia, y mas admirable todavia en lo que hizo para conservarnosla! Habia tomado el Hijo 4 tras enfermedades, para sanarlas: bajara 4 nuestra bajeza, para elevarla: derramara su virtud sobre no- sotros, para repararnos, y se habia anonadado, para poder comunicar al género humano, cuya naturaleza tomara, su propio espiritu, su propio vigor, su propia fuerza. ;Ah! Extendidse el piadoso Salvador sobre este muerto, mejor que Eliseo sobre el hijo de la Sunamitis; s aplicé sus labios 4 nuestra boca, sus ojos & nuestros ojos, y sus manos 4 nuestras manos, y nos did yida y animacion, y nos colmé de gracia para que le pidiésemos nuevas gracias, y lo bendigé- semos por las concedidas, y para que viendo en sus obras el amor que. nos tenia, trabajésemos sin cesar en nuestra santificacion. ;Estar4 satisfecha la cari- dad divina? No: despues de darnos la vida, la sabi- durfa eterna pone su mesa, y llama 4 todos los hom- 2 Joan. cap. 6. v. 51 y 52.—4 Ibid. v. 48, 50.—* 4. Reg. cap. 4. v. 34, e Dios nues- —
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