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aot aoe trar hoy en mi pecho, abrasadme, Sefior, todo en el fuego de vuestra infinita caridad, que me purifique de mis culpas pasadas, y me preserve de las venide- ras. Asi sea. , DESPUES DE LA COMUNION. J Ganexiato vida de las almas en la Eucaristia Yo les doy la vida eterna. Joan. cap. 10. v. 28. PUNTO PRIMERO. Estando los hombres postrados en las tinieblas de la muerte, bajé del cielo el Hijo de Dios, y didles la vida que estaba en el Padre, pues todo el nage hu- mano herido por el peeado era como un cuerpo muer- to, que Jesucristo resucité con su virtud, sacéndolo del sepulcro. De nadie sino de ¢1 podia venir al hom- ~ bre esta vida nueva, porque ast como el Padre resu- cita d los muertos y les da vida, ast el Hijo da vida a los que quiere: + mas como el Padre entregé todas sus cosas en manos de su Hijo, fué él tambien quien tomé 4 su cargo dirigir su voz 4 los muertos, para que viviesen los re la oyesen. ¥Y como no es perfecta la vitalidad del hombre en la tierra, si des- pues de haber recibido el principio vital, no lo ali- menta para conservarlo, nose contenté Jesucristo 4 Joun. cap. 5. y. 21.—* Ibid. v. 25.

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