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=e; Ee pel en privaciones: sufrié con paciencia persecuciones infcuas, y al fin de ellas fué al suplicio coronado de espinas, y llevando la cruz sobre sus hombros: por consiguiente, si sane quiere marchar con paso fir- me por el camino del cielo y llegar al monte santo de la gloria con Jesucristo, es preciso que oiga y ejecute aquellas palabras con que él nos llama, diciendo: si alguno quiere venir en pos de mi, niégue- se d si mismo, y tome su cruz cada dia, y sigame. ! Justo es por tanto, que habiendo recibido dentro de ti 4 Jesucristo, compares tu modo de proceder con el suyo, para que veas cuanto difieren estos en- tre si. El te acompaiia sin cesar, para que vayas con constancia hfcia el cielo: pero, ;andas ta con él, negndote 4 ti mismo por una humildad omnimoda, y cautivando en su obsequio el entendimiento, los afec- _ tos y los sentidos? j;Llevas acaso la cruz cada dia por medio de la mortificacion del cuerpo en el ayu- no, y del alma en la oracion, de modo que puedas decir con san Pablo que estas crucificado con Cristo? * La llevas con tanta continuacion y perseverancia, ue eleves tu corazon 4 Dios cada dia_y digas al or con el profeta, que empiezas en aquel mo- mento 4 amarlo con nuevo fervor? # ‘Ah! Quién no sigue 4 Jesucristo por las huellas que él le seifiala, y se entrega 4 la satisfaccion de los sentidos, y no reprime los movimientos desordenados del amor pro- pio, aunque reciba 4 menudo la sagrada comunion y se crea tener la lampara para a & su _esposo, vive equivocado, pues no posee el aceite de las obras buenas, sin las cuales no se entra en las_bodas eter- nas. 1 Luc, cap. 9. v, 23.-* Galat. cap. 2. v. 19.-8Psalm. 76. v. 11. &

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