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— 155 — Es tan celoso el Seflor de que se ejecute pronta- mente lo que él manda, que pasa de largo tan pronto como llama 4 la puerta de un alma, si esta no le res- ponde al instante, por no sufrir una incomodidad li- gera. 1 ;Cémo estara pues al lado de aquellas almas que quieren complacer 4 un mismo tiempo 4 Jesu- cristo, que es todo humildad y mortificacion, y al mundo y 4 la carne, que no son sino orgullo y sen- sualidad? ;Cémo se ha de caminar hicia el cielo yen- do coronado de rosas, cuando Jesucristg no abriéd mas camino, que el de las espinas y la cruz? ;Ay al- ma cristiana! Habiendo recibido 4 Jesucristo, renue- va en sus manos el juramento que hiciste el dia en que te regalé la estola de la inocencia, prometiéndo- le de nuevo renunciar 4 Satands, 4 sus pompas, y 4 sus vanidades, pues no haciéndolo asi, te expones 4 ser del nimero de aquellos de quienes dice el mismo Jesucristo, que aunque aqui lo lamen Seftor, Senor, no entrardn en el reino de los cielos. * O Jesus mio, dad agua 4 mi cabezay una fuente de lagrimas 4 mis ojos, para llorar mi ingratitud: vos venis 4 mi y yo huyo de vuestro lado: he sido necio, pecador, ingra- to: mas desde ahora os juro fidelidad, y os prometo ir con yos, llevando mi cruz hasta morir. MAXIMA. En el camino del cielo no es posible estarse quedo: quien no va hécia adelante, va hacia atras: quien no va hacia el cielo. ;Hacia dénde va? ? Cant. cap. 5. v. 4 y 6.—? Math. cap. 7. ¥. 21.

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