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=m SD cme do y volver 4 su Padre, no quiso hacerlo sin quedar- se tambien con los hombres, para que estos lo ama- sen viendo una caridad que no tiene semejante, porque es la caridad de Dios. _ jQué firme, qué cierta y estable es la amistad de Jesucristo, y que segura es la confianza, con = nos podemos acercar 4 él! No es nuestro amigo Je- sus como po a parte de los hombres, que son ami- gos segun el tiempo, y no permanecen en la Epoca de la it hetiegs ni obsequian sino 4 los que re- tornan donativos: pues en el mundo las riquezas mul- » tiplican mucho los amigos, miéntras que del pobre se ; ~ separan aun los que tuvo en otro eae 2 Entre ; tanto, nosotros somos cuitados y miserables, y Jesus que es infinitamente rico, no se desdejia en ser nues- tro amigo, 7 lo es para honrarnos y enriquecernos. Pero considera, que para recoger los frutos de esa amistad, te has de acerear 4 Jesucristo con aquella } sinceridad de corazon, y con aquella confianza con que acudian 4 él sus discipulos: miralos cémo le pi- que les muestre d su Padre + les aumente la fe 4 les esplique los misterios de su sabiduria, » los libre o delos peligros y los salye de males. ¢ Mira tambien . con qué confianza filial descansa su cabeza sobre el t pecho de Jesus aquel discipulo amado, 7 para que | aprendas de estos 4 tener tu alma y tu vida puestas en manos del Sefior, si quieres aprovecharte del beneficio de su amistad. O Jesus mio, dulcisimo y | amabilisimo, de vos espero la gracia para amaros . 1 Eccli. cap 6 v. 8.—* Proy. cap. 19. v. 7.—* Joan. cap. 14. v. 8.—4 Luc. cap. 17. v. 5.—5 Math. cap. 15. v. 15.—6® Luc. ; cap. 8. v. 24,—7 Joan cap. 13. v, 23.

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