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— 41 — apéstoles como se conducen entre si los amigos ver- daderos: porque asi como estos no tratan sus asuntos interesantes sino entre si mismos, asi el Salvador habia conversado con los hombres con tanta familia- ridad, y les ,habia manifestado tantos arcanos que estaban ocultos hasta enténces en ély en su Padre, que los llamé con toda la efusion de su corazon sus amigos. ;O bienayenturanza del hombre! Si es dicho- so el que halla un amigo verdadero, ' ser el ami- go fiel un medicamento dela vida, y de la inmortali- dad + ;qué mayor bienaventuranza podia sobrevenir al hombre que la de tener intima amistad con el que es rico en misericordias, inmutable en todos sus de- signios, y fiel en todas sus palabras? ‘Pero, aunque la amistad de Jesucristo tenga algu- na semejanza con la que los hombres probos se pro- fesan mituamente, excede infinitamente 4 la de estos en las palabras y en las obras: porque no solo con- siste aquella en haberles descubierto los misterios inefables de su naturaleza divina, y los secretos in- ene de su piedad, sino en habérseles dado en comida y bebida, y en haber querido quedarse con ellos hasta el fin del mundo, para repartirles cada dia el fruto de la redencion. ;Ah! zg Quién contard las obras del Settor? zQuién podrd publicar todas sus alabanzas? s Cuando los hombres que se aman, tic- nen que separarse, no les permite hacerlo su corazon sin darse matuamente una prenda recordativa de la amistad sincera que los une: pero ninguno pudo pensar en darse 4 si mismo en prenda de amor, como lo hizo Jesucristo: pues debiendo salir de este mun- _ 4 Eceli. cap. 26. v. 12.—" Thid. cap. 6. v. 6.—* Psalm. 105. ¥. 2.

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