BCCPAM000342-8-20000000000000

~w — 127 — hacer, mas tambien tomé la medicina para curarlas, no porque tuviese necesidad de ella, pues es santo por esencia, sino por animarnos 4 nosotros 4 que la toméramos; bebidé este médico caritativo antes que el enfermo, para convencer al que rehusaba hacerlo, y para animar al que tenia temor. , ;Quién no se lle- na de admiracion al contemplar esta dignacion de Dios? Es 1 infinitamente sabio y justo, y quiso ha- cer suyas nuestras ignorancias 6 iniquidades para que queddsemos nosotros libres de ellas; pero al con- sumar este acto desu infinita caridad, dice 4 cada uno de los pecadores: ‘‘he de beber un ‘céliz ama “no obstante que no lo necesito, pues no tengo en— “fermedad alguna: pero lo hago para que 4 mi ejem- “plo t& tambien lo bebas, y no rehuyas de tomar es- “‘tando enfermo, lo que yo bebo estando sano: = de donde hemos de deducir, que para estar libres de las enfermedades de los pecados, hemos de beber con Cristo el céliz que él nos presenta. : Mandaba Jesucristo 4 los pecadores que querian romper las cadenas de la a que llevasen sobre si su yugo, y lo mismo esté diciéndonos 4 nosotros des- de la Rucaristia: y si lo hubiéramos hecho, nos ha- briamos curado ya de las dolenciasespirituales que nos aquejan. Consistiendo el yugo de Jesucristo en ne- garse 4 si mismo, en tomar la cruz que él nos depa- re, y seguirlo con ella, en despreciar las cosas terre- nas, en caminar 4 las celestiales y en amar 4 Dios sobre todo; jquién llevaré este yugo sin que se en- cuentre sano y libre del pecado?j;Ah! No entraré la avaricia en el corazon que repute todas las sustan- 1 D. Aug. Serm. 142. de verb. ev 8S. Joan. cap. 14.— ? Id. ibid,

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz