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DIA XIil. ANTES DE LA COMUNION.. Jesucristo como nuestro médico. . Salia virtud de él, y los sanaba é to— dos. Luc. cap. 6. v. 19. ; PUNTO PRIMERO. Bajé6 de los cielos el Hijo de Dios 4 recibir nues- tras enfermedades para darnos sus virtudes, 4 bus— car las cosas humanas para concedernos las divinas, y 4 sufrir trabajos para procurarnos dicha y salud. 1 Y¥ como el linage humano hubiese caido en manos de ladrones que lo habian despojado y cubiertode -~ heridas, él, como médico piadoso, tomé 4 su cargo el curarlo. Mas siendo dificil que cure las dolencias no las conoce, ni pudiendo dar la salud al en- ermo el médico, que no se compadezca del paciente, como si él mismo padeciera, quiso Jesucristo apro- piarse las enfermedades, y en efecto las tomdé, y llevé sobre st nuestros dolores. Asi es, que en el tiempo de su conversacion con los hombres, lo asediaban por todas partes los enfermos, y era tan poderosa la vir- tud que salia de su persona, que ni uno solo de cuan- 1 §. Pet. Chrisol. Serm. 50.—? Isai. cap. 53. v. 4.

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