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— 119— DESPUES DE LA COMUNION, Jesucristo en la Eucaristia nuestro vidtico. Prepardste, Sefior, la comida de ellos. Psalm, 54, vy. 10. PUNTO PRIMERO. La experiencia cotidiana ensefia 4 cada uno de los hombres que la vida presente no es mas que una peregrinacion hécia la eternidad: y son tantas las miserias que la acompafian, que cuanto mas larga se va haciendo, mas motivos tiene el hombre para ex- clamar con el profeta: ;ay de mi, que mi morada se ha prolongado! 1 Y no es la menor de las miserias el tener que alimentarse todos los dias, pues de lo contrario moririamos de hambre y de inanicion, y el deber ademas procurarse el pan con el sudor de su rostro, y con la fatiga del cuerpo. Esta es la triste condicion de la vida corporal, y no somos ménd8$ mi- serables en la espiritual, pues tambien nuestra alma necesita de un alimento acomodado 4 su naturaleza para no desfallecer en este valle de lagrimas. Pero, jeudn grande es la bondad de Dios! Para que sus- tentaésemos la vida corporal, cubrié la tierra de to- da clase de granos y frutos, é hizo saludables las cosas que nacen en el mundo; * mas, para que sos- tuviésemos con todo vigor y lozania la vida del al- ma, y no nos faltasen jamds las fuerzas en el cami- 1 Psalm. 119. v. 5.—* Sap. cap. 1.-v. 14. 9
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