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Historia Eclesiástica de la Amazonía Colombiana en esa ciudad , el Gobierno le ordenó llegar a la Capital a rend ir informes verbales y combinar un plan de reducción que hubi era de seguirse constantemente, con cuyo motivo se puso en marcha para Bogotá donde fue recibido con extrao rdinario entusiasmo. El 21 de septiembr e de 1847 ya se hallaba en Mocoa.Pocos días se detuvo allí y luego emprendió su viajesegundo hacia elPutuma yo. En Cancapuy permaneció 5 semanas catequizando . En febrero regresó a la Con- cepción donde había quedado elHno. Plata por enfermo; de ahí fue a visitar a los Macag uajes, pueb lo.distante 8 leguas de la Concep- ción . En marzo se volvió para San Diego demorándose en los pue- blecitos de Bocaná, San Miguel, Picudos, Cuyumbé y San José . Sigui endo el curso del Putumayo se encontrócon las tribus de Orejones , Uríes "igual Yuríes ", Ficunas (igual Ticunas?) y Pases (igual Pasées?), algunas de las cuales catequizó y bautizó. La tribu de los Paséss estaba ya a dos jornad as de la frontera del Marañón. El 25 de mayo volvió al pueblecito deSan Javier de Cancapu y en estado de salud deplorable , desde ahí escribió al P.Visita dor in- formándo le que se hallaba enfermo , pero la carta sufrió un gran re- traso. Entre tanto, fuese por la enfermedad que toma ba mayor cre- ces y gravedad del Hno . Plata en .la Conc epción , determin ó trasla- darse allá. Estando allí seagravó de.tal modo que el 27 de junio de 1848 muri ó consumido de trabajos, despu és de su tan herói .co comore- lativamente breve apostolado de dos años. (d . PEREZ P. Rafael, op. cit. en Bib. S. P. pp. 122-236 especialmente las cartas del mismo P. Laínez) El P. PIQUER: Como hemos visto,el P, Tomá s Piquer fue el Je- suíta compañero del P. Laínez y el que con gran celo apostól ico a- tendió por más tiempo a la catequización y evangelizac ión delos mo- radores de Mocoa y pueblos circunvecinos. PEREZ citado nos dice al respect o: "Mientras el P. Laínez trabajaba con el Gobierno para a- rreglar los asuntos delas Misiones del Caquet á, su compañ ero elP. Tomás Piquer y el Hno . Plata trabajaban sin cesar en compl etar la instrucción cristiana de los de Moco a y puebl ecitos circunvecinos, y a la verdad el Señor bendecía sus esfuerzos.Las costumbres bárba- ras iban desapareciend o y quedaba sustituí dapor la honradez y pie- dad de los verdaderos fieles". ( d. PEREZ op, y loco cit., p. 195). Al saber el P. Piquer que el P. Laínez había enfermado en su expedición al Putum ayo marchó inmediatamente a prestar suauxi- lio, pero al llegar aPto. de la Concepción encontró queel P. Laínez ya había muerto, pi.es llegó el mismo día que lo ente rraron por la tar- de, poco después, recobr ando el Hno. Plata sus fuerzas , se regre sa- ron a Mocoa y de allí .sigu ieron a Pasto, dond e recibió una carta en que se le ordenaba salir a descansar hasta ver quegiro tomaba el asun- to de Misiones , puesto que el Gobierno había negádo les la pensión pe- cuniaria. HNO . PLATA : Ya hemos dado noticia de la labor misional de este misionero, que fue el que laboró según hemos vistoy nó el Hno. Juan Cenarruza de que hablamos al principio de esta narració n. -495
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