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Vida Religiosa y Espiritualidad calando fórmulas de consagración de gran sentido místico, sobre el modo de rezar el Oficio divino, de hacer la medita­ ción, de mortificar los sentidos exteriores y las potencias in­ teriores, de luchar contra las tentaciones, de practicar las devociones privadas, de confesar, de comulgar sacramental y espiritualmente, de hacer la lectura espiritual, de llevar a Dios presente, de ejercitar la caridad fraterna... El libro termi­ na con las conocidas letrillas tituladas Espejo del perfecto religioso de san Buenaventura'. En el coro asiste atento, ora ferviente y devoto, de los cuidados remoto, de tu perfección contento... Aunque no llegó a publicarse, merece ser citada la volumi­ nosa obra Escala mística, que guía a la perfección... para mo­ delo y enseñanza de los hermanos y novicios, de Ramón de Barcelona (+ 1710), autor de varios otros opúsculos, también manuscritos, para la formación de los novicios. 3. Formación de los jóvenes profesos. 278. Los recién profesos, tanto coristas como hermanos, continuaban por tres años sujetos a la misma disciplina del no­ viciado, observando todo lo que los novicios observaban. En los conventos donde no había noviciado, su formación corría a cargo del superior, que estaba obligado a hacerles al menos tres pláticas semanales. En un principio eran distribuidos por los conventos hasta que llegaba el tiempo de ser admitidos a los estudios eclesiásticos; pero luego fueron agrupados en se­ minarios, con el fin de darles una formación más esmerada y de hacerles completar sus conocimientos de gramática. Así lo habían dispuesto varios capítulos generales desde 1618, si bien no en todas partes fueron adoptados. Pablo de Colindres ur­ gió su establecimiento en las provincias españolas. En tales seminarios los coristas estaban sujetos a un maes­ 167

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