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l "1 C E N T E N A R IO DF. L A R E S TA U R A C IÓ N D E LA P R O V IN C IA C A P U C H IN A D E A N D A L U C ÍA ( 1898 - 1999 ) El P. General de los Capuchinos , Venancio de Turín, en carta del 2 de mayo de 1851, notificaba a toda la Orden las instrucciones de Roma, a la vez que daba también normas prácticas. No todas las Provincias respondieron a la llamada y 110 por mala voluntad cuanto por el escepticismo sobre el éxito de la empresa. Pero el convento de Bayona se encontraba entre los entusiastas de la perfecta vida común. A partir de 1870, vientos nuevos, esta vez felices, se perfilan para los Capuchinos de España: el Gobierno permite su regreso al Estado. La restauración comienza por Antequera, en Andalucía. Un grupo pequeño de capuchinos de Bayona vuelve a Andalucía. Entre ellos el P. Esteban de Adoain, Fr. Luis de Masamagrell... Cuando los frailes barbudos entran en Córdoba, una banda de desaprensivos se burla con risotadas de ellos, preguntándose qué clase de anima­ les eran o si no era llegado el caso de acariciarlos a puñaladas. ¡De buena se libraron los frailes! Prosiguieron su misión con aires nuevos. El 19 de marzo de 1877 inauguraron el primer convento de la restauración en España. La gente, poco a poco, comienza a tener confianza y a querer bien a los frailes, de los que. valora sus modales, sumamente cordiales y gentiles. En el viejo convento había un ala que necesitaba ser restaurada: ¿a quién confiarle la empresa'? y se piensa en aquel Gran Superior que era el P. Esteban de Adoain. Había entre los albañiles del lugar un tal zampacuras, que habría devorado a toda la clerecía de un solo bocado. ¡Este es el hombre, que yo necesito! piensa el Superior. Y lo llama. Se trata de ¿un reto? ¿una temeridad? ¿una locura? No: se trata de una motivación evangélica y franciscana. ¡Todo lo puede el amor! Y también aquel albañil zampacuras cayó bajo el amor de los frailes. Mientras tanto sopla en España el viento de la nueva primavera capuchina. Después de Antequera, vendría Sanlúcar de Bairameda, Granada... y así hasta restaurar y restablecer de nuevo la observancia capuchina en Andalucía. La evocación de estos hechos tiene la finalidad de refrescar la historia de nuestro pasado inmediato, recordando el ir y venir evangelizador de los capuchinos andaluces, un poco de la historia de sus conventos, la biografía de algunos religiosos punteros en la Restauración y el recuerdo de otros religiosos que, de algún modo, destacaron en la vida de sus conventos por su ser capuchino. F r . A l f o n s o Ramírez P e ra lb o , OFMCAP. O

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