BCCCAP00000000000000000000141

1FR CENTENARIO DE LA RESTAURACIÓN DE LA PROVINCIA CAPUCHINA DE ANDALUCÍA (1898-1999) Era yo entonces estudiante de filosofía en el convento de Sanlúcar de Barrameda, lugar de acabada estrategia para el estudio por su bella situación de centinela entre la ciudad y el campo, y vigía del momento en que el Guadalquivir se casa con el mar. Tranquilas como las aguas del río discurrían nuestras vidas en un sencillo mano a mano entre las clases y el coro, cuando el catorce de abril, a eso de las once de su mañana, el vocerío de la turba proclamando la república nos mató las pocas ilusiones que quisieron ponemos en el triunfo de las derechas. La enorme manifestación popular discurría por la calle Ancha voci­ ferando su entusiasmo a los compases del prosaico himno de Riego, que sonaba en nuestros oídos como anuncio de aventuras revolucio­ narias al más puro estilo español: quemando conventos y matando frailes. La negra sombra de asaltos y quemas se proyectó ya en nuestros sueños con angustia de pesadilla, y menos de un mes tardaron en realizarse. El asalto a nuestro convento de Sanlúcar tuvo todo el carácter de tragicomedia, por no haber sabido calibrar las primeras intenciones republicanas, que no eran de muerte, sino de algazara, hasta asegu­ rarse su fácil triunfo. El lunes once de mayo se nos cayeron los primeros palos del sombrajo al llegamos la noticia de que en Madrid ardían los conventos por sus cuatro costados, con la natural consecuencia defrailes y monjas haber tenido que abandonarlos. Ya nos fu e imposible manejar un libro ni estar en la celda, al acecho todo el santo día de noticias sobre el curso de los acontecimientos en provincias. Cuando las esperábamos bien malas, nos llegaron tan buenas, que nuestro limosnero Fray Leonardo de Estepona no dudó en filtrarlas por entre las sombras de la oración vespertina. Con la voz suave que el ambiente imponía, sonó, lo bas­ tante alto para que todos lo escucháramos, que todo Madrid estaba materialmente tapizadas sus calles con letreros vitoreando a Cristo Rey. Alguien comentó que por fin las derechas habían reaccionado, cenando ya con más apetito que al medio día, y durmiendo un sueño calmante de nervios en tensión de guerra infernal.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz