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328 BERNARDINO DE ARMELLADA nunca la articulación esencial de la Escritura con la Tridición y el Magisterio eclesiástico. 2. La escatología judía, también la extrabíblica, tuvo un gran influjo en el NT. Lo mismo cabe decir de la antropología —monista o dualista— que subyace en los diversos documentos de dicha escatolo­ gía. La literatura apocalíptica judía entre el siglo ir a. C. hasta el final del s. i d. C. tiene un doble origen: palestino o helenístico. Se explica así que libros como 4 Macabeos, Oráculos Sibilinos, Josef y Asenat, Pseudo-Focílides y Filón sostengan la antropología del alma inmortal (como en la Biblia el libro de la Sabiduría). Tocan los temas básicos escatológicos: Reino de Dios, resurrección de los muertos, el estado del hombre —o de las almas— después de la muerte, antes del juicio esca- tológico, después de él, la retribución escatológica de los justos y los impíos. La concepción de la gehenna y del Edén o cielo está presente en gran parte de esta literatura. Sólo la escuela de Shammai —escriba poco posterior a Jesucristo— alude al purgatorio. Y diversos libros admiten el estado intermedio de las almas. La realización del Reino de Dios se concibe como un proceso en que van desapareciendo los contravalores dejando paso al bien total. Por ello, varían las apreciaciones: desde una realización en este mundo (como el judaismo ortodoxo a través de los siglos); durante cierto tiempo en este mundo y definitivamente en el mundo futuro (por me­ dio del Mesías, según unas fuentes, o por una intervención directa de Dios, según otros), o exclusivamente en el más allá. No resulta fácil discernir hasta qué punto el dualismo (diferencia entre cuerpo y alma) se convierte en dicotomía (separación y oposición entre los dos elementos). Según los documentos de Qumran los cuerpos son corruptibles, las almas inmortales. Los esenios afirman la resurrec­ ción de la carne, que será inmortal como el alma. La información del P. Diez Macho dejó en entredicho el tan repe­ tido supuesto de que la antropología bíblica es monista en principio y que el dualismo le llega con la influencia helénica. Más bien habría un monismo arcaico en Grecia y en la Biblia, y un dualismo cultural­ mente progresivo que aparece igualmente en la filosofía griega y en el judaismo. Incluso en la Biblia se podría detectar un cierto dualismo anterior a los sapienciales aunque sea sin precisión analítica; lo que daría al traste con el mito de la mentalidad monística de la Biblia. Así vuelve a aparecer el NT sin las trabas de un prejuicio ideo

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