BCCSAL000259-B-15000000000000

tera y á tantos otros? En suma, tanta es su bondad, que el corazón se le parte de compasión al encontrar cualquier desgraciado; y así, pertransiit benefaciendo, et sanando omnes. (Act. X, 38). ¡Dichoso tú, si le to- mas por ejemplar! Medita en la prudencia de Jesús. ¡Qué precauciones toma Jesús, para que nadie se escandalice de su con- ducta! No versan su conversación y sus pláticas sobre cosas de poca sustancia, Ó sobre asuntos que den pá- bulo á pasión alguna; no: loquens de regno Dei. (Act. 1, 3). La importancia de la salvación, la abnegación y caridad cristiana, la pobreza evangélica, la mortifi- cación, la dicha de padecer por la justicia, la obser- vancia del decálogo, he aquí los asuntos de que trata. Nunca se le oye hablar de política... y si capciosa- mente le preguntan si es lícito pagar el tributo al César: reddite, dice, quee sunt Ceesaris Cesari, el quee sunt Dei Deo. (Mattb. XXIl, 21). ¿Quieren tributarle honores y hacerle rey? Escóndese... porque, uo sien- do su reino de este mundo, no busca honores ni bienes de la tierra. No se capta el aura popular; sólo busca almas que ganar para su Padre... ¿Y habrá quien, al hablarle de 'introducir una obra de sumo provecho para el prójimo, conteste: ¿qué me darán por hacer- la?... Una grande recompensa y la mayor de todas: Protector tuus sum, et merces tua magna nimis. (Gen. XV, 1). ¿Y te parece pequeño galardón la posesión de Dios?.. ¿Y qué sacarás de vivir engolfado en negocios terrenales... y de rebajar tu dignidad ocupándote en vana política Óó en los mezquinos intereses de este mundo? Jesús huye del trato con los hombres... á menos que se proponga ganarlos á Dios. Pocas veces le ve- mos en convites ó tertulias... nunca, sin un gran fin... y siempre en compañía de los discípulos ó de su Ma- dre santísima. Una sola vez aparece en unas bodas... y esto para elevar el contrato matrimonial á la digni-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz