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aii, Lo dicho nos sirve de leccion para los detractores de la Edad Media. ;Por qué os empefiais, les dirémos, en acusar de oscurantismo 4 unos hombres, que aun viven en sus obras, en sus escritos y en sus monumentos de gran saber? Ahi estan; examinadlos , y veréis lo que eran aquellos hombres; leed sus obras, examinad sus producciones, y cuando lo hayais hecho con conciencia y sin animosidad , poned la mano sobre vuestro corazon , y veréis lo que os dice. Vamos, por tanto, a entrar en el terreno de las ciencias de aquella época, y lo harémos, comparando, analizando y describiendo, y asi, llegarémos 4 -descubrir con cuanta luz sea posible la verdad de las cosas. a I. La Filosofia. Por mucho que griten los partidarios apasionados de las ciencias naturales, la filosofia, tomada en la rigorosa acepcion de la palabra, no es la reina de las ciencias. Cuando hay cau- sas naturales y sobrenaturales, y son ellas los medios para lle- gar al conocimiento perfecto de las cosas ; la ciencia que tenga por objeto el conocimiento de las mismas cosas por las causas naturales, es inferior, necesariamente inferior, 4 Ja que tiene por objeto conocer las cosas sobrenaturales por medio de cau- sas sobrenaturales, Asi, la filosofia que ensefia al hombre a dar razon de cuanto encierra en si el mundo visible, es una cien- cia; pero la teologia, que tiene por objeto conocer a Dios y sus misterios, no solo por las luces de la razon, en aquello que esta alcanza sobre su existencia y sus atributos, sino por la revela- cion del mismo Dios , en todo lo que Ja razon, por sus propias luces, no puede alcanzar, mejor que ciencia, debe llamarse sabiduria, pues esta consiste en el conocimiento de cosas alti- simas por causas altisimas.

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