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Gh. creemos que pesadas las cosas en su justo valor, la balanza se ha de ir en favor de la antigua ignorancia, no tachandola ja- mas de oscurantismo: porque, segun el gran pensamiento de San Pablo, el no saber lo que no se necesita saber (non plus sapere quam oportet sapere) noes ignorancia: al con- trario, es grande ilustracion el saber con sobriedad ;: sed sapere ad sobriétatem ‘. Por cierto, hoy dia se esta padeciendo de plétora de politica, lo que tiene alos hombres en conmocion intestina, y én Un malestar indefinible : pues entre esa plétora, que se llama ilustracion, pero que por demasiada plenitud - produce asfixias y muerte, y la saludable ignorancia que se lla- ma oscurantismo , pero que produce paz y quietud, optamos gustosos por ese oscurantismo, y no queremos semejante ilus- tracion. _ No esta, pues, exenta de oscurantismo la época moderna: lo tiene, y padece de él, en un punto mucho mas negro y mas triste, que lo tuvo la Edad Media: y media una diferencia in- mensa entre las dos épocas, y es, que el oscurantismo relativo de que aquella adolecia, conservaba la tendencia natural al pro- greso intelectual, que, mas pronto 6 mas tarde , habia de Ile- _ gar, miéntras que el oscurantismo moderno tiene todas las tra- zas de ir en aumento. / {En qué consiste el oscurantismo de los tiempos presen- tes? La respuesta que vamos a dar, es un hecho publico é innegable. Va extendiéndese sobre los entendimientos huma- nos una especie de gasa oscura, que no les deja ver la luz verdadera: los hombres , a fuerza de haberse entregado a una filosofia descontentadiza, que no se aviene con la ver- dad reyelada, se empefian en suplantarla con cabilaciones é inventos de la miserable razon humana: empefiados en Hevar adelante sus planes perturbadores de las inteligencias , han es- ‘ Rom. cap. XIL. v. 3.

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