BCCPAM000539-2-02000000000000
in thas na tiene ribetes de ramera: para encontrar semejanza con ella, es preciso dar un vuelo que pase por encima de los tiempos pasados, y llegue a los de los malos poetas romanos , que no se ruborizaban de componer comedias latinas , cuyo asunto era un equivoco, y cuyos matices excitaban en los concurrentes_al teatro ideas lubricas y deseos sensuales. No nos cefiimos preci- samente a ese género de publicidad mimica y cémica, la cual, en todos tiempos , ha podido adolecer de mas 6 ménos defectos; hablamos de las arengas publicas, que estan de moda en los tiempos modernos , en las cuales, muchos hombres, se toman _ la libertad de hablar de Dios, de Cristo, de su Iglesia, de re- ligion y del sacerdocio, tratando sobre estos puntos , mas como energimenos que como hombres, siquicra fueran barbaros 6 incivilizados. ‘ _ A quien tenga presente cual fué el origen de la era de la libertad, tal como la hemos sefialado, cuales sus principios y qué clases de hombres fueron sus corifeos, nada de eslo debe extrafarle, pues es muy natural que los hijos se parezcan 4 sus padres, Lutero, que es realmente el que izd el estandarte de la libertad, para pensar y decir cada uno cuanto quiere, sin reconocer autoridad alguna que pueda corregirlo 6 impedir- selo,’es uno de los hombres que ha conocido ménos las reglas del pudor para hablar al publico. Lo mismo era para él hablar de Dios, que de Cristo , de la Iglesia, del Papa, de los carde- nales y de los obispos : en legandole el furor de despreciar, vituperar, y blasfemar, lo hacia del mismo modo con Dios, que’ con los hombres. Esto no se vid en la Edad Media, y podemos decir con toda seguridad que los dicterios, las diatribas, las temeridades y las palabras soeces de Lutero, de que dejé llenos sus escritos, fueron la sinfonia infernal con que se abrié e} teatro de las va- riaciones en doctrina, y el escenario de las aberraciones de los iempos modernos. En esta materia bien puede la Edad Media
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz