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— 400 — blicas Hispano-Americanas , lo estan diciendo demasiado elo- cuentemente, para que haya que demostrarlo. La desviacion de la verdad revelada no puede ser mas ma- nifiesta. San Pablo. anuncié 4 su discipulo San Timoteo ‘, que vendria tiempo, en que los hombres no sufririan la sana doc- trina, pues amontonarian maestros conforme @ sus deseos, te- niendo comezon en sus orejas, y apartarian los oidos de la verdad , y los aplicarian 4 las fabulas. Desgraciadamente este tiempo ha llegado. Y esta es la consecuencia inmediata que re- sulta de rechazar la verdad revelada, y de resistir a la autori- dad de la Iglesia, como Jesucristo lo dijo con toda claridad 4 los judios. Yo vine, les dijo, en nombre de mi Padre, y no me recibis : st otro viene en su propio nombre , lo recibireis *. -' Los hereges de todos los tiempos han venido por mision propia, 6 mejor dicho, por la de Satanas: pero esta mision no se ve tan patente en los hereges antiguos como en los modernos, que son los maestros del racionalismo reinante. Los hombres los han recibido , y han creido a sus doctrinas; y Dios , como dice San Agustin * que lo habia de hacer, al ver que los hom- bres mismos querian abandonar la verdad, ha soltado las rien- das 4 Satanas, cumpliéndose 4 la letra lo que dice San Pablo, a saber, que por cuanto los hombres no recibieron el amor de la verdad, para ser salvos : por eso les a Bibs — de error para que crean4 lamentira‘. ; El resultado del abandono de la verdad tenia =— influir poderosamente en las costumbres y en los procederes piblicos y privados de los hombres: y por consiguiente, la civilizacion habia de cambiar de rumbo, puesto que la naturaleza de esta es conforme siempre a la naturaleza de las doctrinas que la di- rigen, como lo verémos ahora. Y 2S cap. Wo v.304. 8 Sodn. dap. V. v.43. * Lib. 20. de Civit. Dei. cap. XIX. 4 2. Tesal. cap. Mv. 10. ——

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